Consejos para refinanciar un préstamo

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Refinanciar un préstamo implica revisar los acuerdos que se establecieron en dicho contrato para obtener una tasa de interés más baja o una cuota menor para pagar cada mes. Esto puede hacer que mensualmente se aligere la carga del mismo aunque se amplíe el tiempo que se tiene que estar pagando. A veces es una decisión necesaria porque de esta forma los pagos se afrontan mejor, aunque se tenga que estar haciendo frente a ello durante más tiempo y aunque con ello se incrementen ciertas comisiones.
De este modo, la refinanciación de un préstamo se puede realizar en los siguientes supuestos:

  • Cuando bajan los tipos de interés y se quiere reducir la hipoteca.
  • Para incluir otros préstamos en la hipoteca.
  • Para utilizar el patrimonio inmobiliario de una casa.
  • Para consolidar deudas.
  • Para que desciendan los riesgos de un préstamo que tiene un interés variable al pasarlo a uno fijo.
  • Para poder afrontar el pago de ese préstamo con mayores garantías.

Eso sí, no es recomendable hacerlo si verdaderamente no se necesita, porque bajar la cuota que se paga al mes solo por tener más poder adquisitivo mes a mes no es una buena idea.

Recuerda que, además, si eres una persona física te pedirán garantías hipotecarias y si ya estás hipotecado te solicitarán otras garantías personales.

De todos modos, de lo que se trata es de negociar esa refinanciación cuando verdaderamente se necesite, lo que es mucho mejor en cualquier caso que dejar de pagarlo porque no se puede hacer frente al préstamo. Empieza a mirarlo con tiempo y no cuando ya veas que no hay más remedio. Sé realista y sincero contigo mismo. Ese es el primer consejo, pero vamos a ver algunos más.

  1. Antes de tomar esta decisión, lo dicho, piensa si es verdaderamente necesario que solicites esa refinanciación y estudia el coste que puede tener para ti, para comprobar si efectivamente te compensa hacer el trámite.
  2. Si decides que sí, que es necesario, que tienes que refinanciar un préstamo, busca opciones y consulta distintas alternativas para poder comparar y encontrar las condiciones más ventajosas para ti. Debes saber qué gastos añadidos conlleva esta operación. Por ejemplo, si refinancias préstamos a través de una hipoteca los intereses que obtengas quizá sean más bajos, pero habrá otros gastos que tendrás que afrontar. Infórmate bien de todo y haz cuentas. No siempre puede merecer la pena.
  3. sincero con la entidad bancaria con la que vayas a negociar. Dales toda la información que necesiten y di la verdad sobre las razones que te llevan a solicitar esta refinanciación. Explica cuál es tu situación real tanto personal como profesional, enseña tu vida laboral e informa de qué otros préstamos tienes, si es el caso. Nada de enmascarar la realidad. Al final, se va a saber todo. Además, si eres sincero el banco tratará de buscar la mejor solución para la situación en la que te te encuentras.
  4. No mientas, tampoco, sobre el motivo o la finalidad que te lleva a realizar esta refinanciación. Si explicas, por ejemplo, que necesitas hacer esta operación porque vas a reformar tu vivienda el banco puede pedirte la factura de dicha obra y acabar con tu mentira rápidamente.
  5. Cuando refinancies un préstamo, organiza las tarjetas financieras y lleva los cargos de una tarjeta a otra en la que vayas a realizar la operación principal.
  6. No tomes decisiones a la ligera. Debes pensar bien y estudiar el caso para ver qué decisión tomar y comprobar si de verdad te compensa realizar esta operación. Si tienes a alguien cercano que te pueda aconsejar, un experto que pueda asesorarte, pregúntale.
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Oscar
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Oscar
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